Crimson Lab

Soy Crimson

Una foto mía

Construyo cosas, y cuando descanso de construirlas, leo sobre absolutamente todo lo demás.

Lo primero, siempre, son los lenguajes de programación. Tanto, que me dio por inventarme uno. Se llama Punk, compila a ejecutables nativos y rápidos, y tiene un modelo de memoria con ownership implícito al estilo del String de Rust: préstamo por defecto, move al escapar y .clone() explícito, todo resuelto en tiempo de compilación, sin recolector de basura. Voy por la versión 0.94, que es mi forma elegante de decir «todavía no he terminado, y puede que nunca».

El lenguaje de los números

Aparte, y por puro gusto, están las matemáticas — los algoritmos, el cálculo, la estadística. No las trato como un medio para otra cosa: me siento a hacerlas porque sí, como quien resuelve un crucigrama. Una afición independiente, con su propia belleza.

Mirar hacia arriba (y hacia adentro)

Después vienen las ciencias, y aquí empatan en lo más alto de mi obsesión la vida (biología) y el espacio, seguidos de la materia (física) y la química, como esa eterna incomprendida. Uno de mis proyectos favoritos nace justo de mirar al cielo: se llama Catalejo, está escrito en Punk, y es un mapa estelar que dibuja las constelaciones, las estrellas del catálogo Hipparcos, galaxias y el sistema solar. Un planetario casero, en un idioma casero. Y tengo una vena más oscura: me fascinan las ciencias forenses — venenos, anatomía, autopsias y misterios médicos. Sí, también leo, con entusiasmo, sobre cómo se muere la gente.

Y hacia atrás

Cuando no miro hacia arriba, miro hacia atrás: la antropología, la Edad Media (los scriptoria, los manuscritos iluminados, cómo se hacían los libros a mano) y la historia de las civilizaciones enteras. Me importa de dónde venimos tanto como de qué estamos hechos. Y al final de la lista, pero unido a todo lo anterior, el dibujo y el arte: siempre he querido dibujar y nunca he comenzado, pero sí encuaderno libros a mano — que es, sospechosamente, lo mismo que hacían esos monjes medievales que tanto leo. Todo acaba conectando.

Entre libros y audiolibros tengo más de 1036 títulos. Los audiolibros, en cifras:

Resumiendo: también miro las estrellas con un catalejo virtual escrito en un lenguaje que me inventé, mientras alguien me narra cómo llegamos hasta aquí. Esto — Crimson Lab — es el cuaderno donde voy dejando los experimentos. Pásate por los labs o cotillea mi GitHub.